La Justicia avanza en la investigación por la muerte de Ángel López, un niño de cuatro años, que en las últimas horas fue recaratulada como homicidio tras revelarse datos clave de la autopsia. A partir de los resultados forenses, se ordenó la detención de su madre, Mariela Beatriz Altamirano, y de su padrastro, Michel González.
El caso es llevado adelante por el fiscal Facundo Oribone junto al fiscal jefe Cristian Olazábal, quienes confirmaron que el cuerpo del menor presentaba lesiones intracraneales compatibles con golpes sufridos días antes de su fallecimiento. Según precisaron, las lesiones podrían haber sido provocadas hasta diez días antes de la muerte.
El informe de la autopsia determinó que el niño sufrió una muerte cerebral producto de una hipertensión endocraneana, causada por un edema cerebral difuso y generalizado, asociado a una hemorragia subaracnoidea. Este cuadro derivó en una herniación de las amígdalas cerebelosas, una condición de extrema gravedad. Los peritos concluyeron que las lesiones traumáticas detectadas en el cráneo son incompatibles con una muerte natural o accidental, lo que refuerza la hipótesis de una violencia física intensa.
Estos hallazgos coinciden con el parte médico del Hospital Regional de Comodoro Rivadavia, donde el niño ingresó en estado crítico, inconsciente y sin respuesta a estímulos. Según el informe clínico, el menor fue trasladado por una ambulancia tras sufrir un paro cardiorrespiratorio y con antecedentes de un traumatismo previo.
Durante su atención, los profesionales realizaron maniobras de reanimación, ventilación asistida e intubación de urgencia, aunque su estado era ya irreversible. La historia clínica también señalaba un deterioro general, con palidez y ausencia de respuesta neurológica.
La investigación ahora busca determinar con precisión cómo y cuándo se produjo el golpe que desencadenó el cuadro fatal, así como establecer responsabilidades en un caso que ha generado profunda conmoción.




