Un caso que inicialmente fue presentado como un posible suicidio ocurrido el 15 de diciembre de 2025 en el departamento de Maipú dio un giro clave en las últimas horas y ahora es investigado como un presunto femicidio. La Justicia imputó formalmente a Jorge Sebastián Miranda, de 57 años, acusado de haber simulado la muerte de su pareja, Gimena Gómez, para encubrir un crimen.
La medida fue adoptada por el Juzgado Penal Colegiado N.º 1, que dictó la prisión preventiva del imputado tras considerar que existe una importante cantidad de pruebas en su contra. La resolución fue tomada por el juez Juan Manuel Pina durante una audiencia realizada en el Poder Judicial, a partir de un pedido formulado por la fiscal de Homicidios Florencia Díaz Peralta, quien encabeza la investigación.
Desde el inicio de la causa se plantearon dos posturas claramente opuestas. Mientras la defensa sostiene que se trató de un suicidio, la fiscalía avanzó con la hipótesis de un homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, lo que encuadra el hecho como femicidio. Bajo esta calificación, Miranda enfrenta una posible pena de prisión perpetua.
Uno de los elementos que complican la situación del acusado es su propia declaración. En un primer momento, aseguró que el día del hecho había llevado a su padre a una cancha de bochas y que permaneció allí durante al menos dos horas. Sin embargo, la reconstrucción realizada por los investigadores determinó una contradicción clave: el hombre habría dejado a su padre en el lugar y luego regresado a buscarlo, lo que reduce considerablemente el tiempo en que afirmó haber estado ausente del domicilio.
A esto se suma un dato central surgido de los análisis forenses. Los estudios genéticos detectaron ADN masculino bajo las uñas de la víctima, un indicio que, según los peritos, es compatible con un intento de defensa ante una agresión. Este hallazgo refuerza la hipótesis de la fiscalía sobre la existencia de un ataque violento previo a la muerte.
Gimena Gómez tenía 38 años y era madre de cuatro hijos de 19, 14, 13 y 5 años. El hecho ocurrió en una vivienda del distrito de Luzuriaga, en Maipú. Todo comenzó cuando un llamado a la línea de emergencias 911 alertó sobre la situación. Un vecino informó que un hombre había llegado al domicilio y había encontrado a la mujer colgada del cuello. De inmediato, personal policial de la Comisaría 54° acudió al lugar, ubicado en la intersección de las calles Pringles y Antártida Argentina, en Gutiérrez.
En un primer momento, el caso fue caratulado como suicidio. No obstante, con el avance de la investigación y la aparición de indicios en la escena, la causa dio un giro significativo que derivó en la detención de Miranda.
Fuentes del caso señalaron además que la víctima atravesaba problemas de adicciones y ansiedad, y que había tenido intentos de suicidio previos. Sin embargo, también se conoció que entre la pareja existían antecedentes de violencia de género, un elemento que ahora cobra relevancia en el marco de la investigación judicial.
Con la prisión preventiva ya dictada, Miranda continuará detenido mientras la fiscalía avanza en la recolección de nuevas pruebas para consolidar la acusación. El expediente, por su gravedad, podría derivar en un juicio por femicidio en los próximos meses.




